REAL HERMANDAD DEL BUEN JESÚS NAZARENO
LUARCA - ASTURIAS - ESPAÑA
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-- Imagen de la Virgen Dolorosa --



   ORIGEN DE LA COFRADÍA Y SU EVOLUCIÓN HASTA EL DÍA DE HOY

   Desde el año 1682 hasta el 1700, en que murió, vivía en la ermita de Nuestra Señora de la Atalaya el mallorquín Juan de la Cruz. El ermitaño vivía allí en pobreza y dábase a la penitencia y la oración. Pronto llamó la atención de los vecinos de Luarca la vida ejemplar del eremita Juan.

  Fueron, sobre todo, los de los "Cambarales", que lo tenían cerca de sus casas, los principales testigos de su acrisolada devoción a la Santa Cruz. Serán ellos quienes le presten los primeros apoyos. son en su mayoría, "mareantes". algunos debieron, al mismo tiempo que la captura de la ballena, compartir su oración y seguir más de cerca su ejemplo de vida, junto con algunos frailes y artesanos. Con ellos, principalmente, contó Juan de la Cruz para fundar, en Luarca, en el año 1682 una "Escuela de Cristo", precursora de nuestra Cofradía y cuya acta de Constitución se resume a continuación:

  Jesús, María y Joseph.

  En el nombre de Dios Trino y Uno que Reina en las alturas. Amén.

  En este año de mil seiscientos y noventa y cinco, dio principio a la Hermandad de la escuela de Christo en la Capilla de Jesús Nazareno y ermita de Nuestra Señora de la Atalaya de la villa de Luarca, el religioso, ardiente y caritativo celo de Juan de Riera, natural de la ciudad de Palma, Reino de Mallorca y (h)oy, después de haber despreciado el siglo, llamado Juan de la Cruz, que al presente reside en la dicha ermita de Nuestra Señora de la Atalaya, con demostraciones de ejemplar vida; y habiendo conferido con algunas personas el dictamen de la erección y fundación de esta hermandad, (h)a parecido a todos muy del agrado de su divina majestad, y para este santo efecto, y que ese santo instituto tuviese capitulaciones a que debiesen arreglarse los hermanos de esta Santa Escuela de Christo y con que debiesen cumplir inviolablemente, las han dejado a la voluntad y resignada en el dicho Juan de la Cruz todos los hermanos que adelante irán expresados, las pudiese fundar como más bien visto le fuese, convendría al mayor servicio de Dios; y se obligaron todos los dichos hermanos, que han de militar debajo de este instituto y hermandad a cumplirlas debajo de las penas que en ellas se impusieren. Con lo cual, por el dicho de Juan de la Cruz, se dio principio a las dichas capitulaciones.

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